Cobrá aunque haya cola
Escaneá o tocá el producto, elegí cómo paga y el vuelto se calcula solo. Efectivo, tarjeta, billetera o fiado, sin frenar la fila.
Caja, stock, cuenta corriente y facturación ARCA en una sola pantalla que sigue tu velocidad, no al revés.
A, B o C con CAE y QR, en la misma pantalla del cobro.
Se corta la conexión y la caja no se frena. Sincroniza cuando vuelve.
Sin instalar nada. Entrás desde el navegador que ya tenés.
Sin permanencia ni letra chica. Tus datos son tuyos y te los llevás.
Una pantalla. Cobrás, se descuenta el stock, se anota el fiado y sale la factura. Sin saltar entre tres cosas.
Cada función resuelve algo que ya te pasa todos los días detrás de la caja.
Escaneá o tocá el producto, elegí cómo paga y el vuelto se calcula solo. Efectivo, tarjeta, billetera o fiado, sin frenar la fila.
La cuenta corriente de siempre, pero ordenada: saldo por cliente, límite y los pagos anotados cuando los traen.
Sabés qué se está por acabar antes de quedarte sin nada. Vendé por unidad o por kilo, con costos y margen a la vista.
A, B o C según el cliente, con CAE y QR de ARCA en la misma pantalla del cobro. Sin saltar a otro sistema.
Cuánto entró por cada medio de pago, qué se vendió más y cómo cierra la caja del turno. Claro, sin armar una planilla.
El que atiende cobra y nada más; vos ves los números. Sumás gente al equipo y le das el acceso justo.
Cuatro roles listos. Vos decidís quién toca la caja, quién el stock y quién ve la plata.
Sin permanencia: lo activás y lo dás de baja cuando quieras.
Va por separado de tu plan, en paquetes según cuántas facturas emitas por mes. La activás cuando la necesitás: si no facturás, no la pagás.
Sin tarjeta para empezar. Cargá tu primera venta hoy mismo.